COVID-19, nuevos escenarios sociales, nuevas evidencias, por Francisco Javier Posadas

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“El conocimiento científico está en perpetua evolución, cambia de un día para otro”

Jean Piaget

Escenarios.

La pandemia provocada por una nueva cepa de coronavirus, ha dejado de ser protagonista del escenario político y económico inicial, a ser un problema prioritario de salud pública. La resistencia de varios gobiernos a tomar medidas de distanciamiento social o físico, ha sucumbido ante la cruel realidad de contagio, defunciones, colapso de sistemas de salud y pánico social. Incluye, contagio de primeros ministros y celebridades.

Gobiernos y naciones poderosas como Estados Unidos, China, Alemania, Italia, España y Reino Unido, han tenido que aceptar que sus intereses económicos no son garantía de ofrecer seguridad sanitaria a sus ciudadanos. Aparecen nuevas realidades; la aldea global, modifica escenarios. Los paraísos artificiales se derrumban. Queda más claro que nunca, que hay cosas que el dinero no puede comprar y es imperativo redefinir las prioridades existenciales en el terreno individual y colectivo. Y del lugar menos esperado, pueden surgir amenazas para nuestro mundo feliz.

La pandemia ubica en el escenario, no solo lecciones de convivencia humana, también parece reordenar algunos factores en franca desigualdad. Un ejemplo muy claro, la trascendencia que se da en la sociedad moderna a la ciencia, que ha sido relegada y minimizada en aras de privilegiar la civilización del espectáculo. Se han roto mitos, el mundo puede prescindir de los deportes, el deporte no puede prescindir de las masas y los eventos masificados, pueden convertirse en amenazas para la seguridad sanitaria.

Tenemos claro que poco cambiará colectivamente, las sociedades están estructuradas y tienen daños de origen, en términos de valores y formación humana. En poco tiempo retornaremos a la vida cotidiana. Esa normalidad que nos embruja. Las pandemias y tragedias humanas son efímeras, el espectáculo devora y consume todo a su paso.

El mundo seguirá su evolución perpetua y de todo esto, acaso surgirá una nueva corriente de pensamiento para impulsar un nuevo orden mundial. La ciencia sugiere, lograr una mayor cooperación entre las naciones, reducir la desigualdad y mejorar la protección colectiva como especie, porque es claro que todo acontecimiento por mucho que se desprecie, afectará a toda la aldea global. En síntesis, más que cambios, es probable que surjan visiones más comunitarias, satisfactores existenciales dentro de las personas y sus afectos, ser menos capitalistas y más humanos. Implica un reordenamiento de prioridades y valores colectivos enfocados, no solo a proteger intereses económicos, políticos o de poder, también a ser más compasivos y solidarios. Esas utopías que los humanistas idolatran y pregonan, sin hipocresía.

Es esencial darle su lugar a la finita humanidad que compartimos y el riesgo que todos tenemos de morir ante una amenaza. Ser ajenos a los problemas de naciones menos favorecidas en esta aldea, es obvio que se convierte en un peligro latente. Una sociedad más igualitaria, solidaria e incluyente, es el mejor futuro para protegernos todos como especie. Segregar, separar, dividir y excluir, por cuestiones políticas, económicas, sociales, culturales y religiosas, ha cobrado ya muchas facturas. Vámonos respetando y ayudando todos y creando escenarios más saludables en términos biológicos y de comportamiento individual y colectivo.

Es tiempo de buscar otras alternativas. Los seres humanos vivimos poco, es apenas un suspiro en la historia, fugaz estancia en una vida que no puede desperdiciarse en odios, rencores, narcisismo y egoísmo destructivo. La pandemia nos recuerda con crueldad estas verdades ineludibles. Venimos a ser felices y no podemos distraernos en necedades.

Por otro lado, el escenario que se presenta en la salud pública mundial, no es muy halagüeño, los países toman decisiones muy distintas y hay, desde gobiernos que han ocultado información, hasta aquellos que han tomado decisiones erráticas, minimizando la pandemia y postergando medidas sanitarias recomendadas por la OMS. Incluyendo la postura de Estados Unidos de retirar los fondos que financian a la OMS, en plena crisis mundial. El 15% del total de ingresos, cerca de 400 millones de dólares anuales. Como dicen en el pueblo: “Ven la burra reparar y todavía le avientan el sombrero”,

Este acontecimiento también ha puesto en evidencia las capacidades, visión política, económica y sanitaria de los líderes del mundo. Naciones como Alemania, Taiwán, y varios países nórdicos, sus líderes han mostrado capacidad, preparación y sensibilidad social para tomar decisiones. Llama la atención, que estos países con mejores resultados, tienen líderes que son mujeres y esto es importante mencionarlo porque el mundo está cambiando y este hecho inobjetable, habla de la capacidad de la mujer para tomar un papel de liderazgo y protagonismo en el ámbito político y social, negado durante mucho tiempo. Otros como Canadá, Japón, Corea del Sur y Rusia, con  otros estilos de liderazgo, también han tomado con seriedad el problema.

Por supuesto, existen posturas encontradas, de países que han postergado las decisiones y han elevado el costo social que se ha tenido que pagar. Ejemplos, Italia, España, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, países con desarrollo económico y social, no han sido capaces de lograr mitigar la epidemia en sus respectivo países y son ahora, el epicentro de los daños.

En América Latina, las pugnas políticas recientes se han agudizado y en Brasil, México, Ecuador, Colombia y Argentina, los rezagos históricos de los sistemas de salud, aparecen y complican la atención de la epidemia. Es evidente que estos países deben trabajar con una visión de unidad nacional para resolver el problema, y una vez resuelto, se podrán dirimir las pugnas internas de grupos y visiones encontradas. Aun no se llega al escenario más complejo de la epidemia, la fase 3, de no tomarse decisiones correctas, las consecuencias pueden ser graves. En estos Países, las personas deben tomar consciencia del autocuidado y el distanciamiento social, porque los gobiernos y sistemas de salud, están muy por debajo de las circunstancias.

 

Nuevas evidencias de la infección viral.

Asi como hay escenarios sociales y sanitarios globales, se ha generado una gran cantidad de información de la infección de la nueva cepa de coronavirus. La información es inconsistente. Los sistemas de salud están abrumados y no ha sido posible realizar estudios con el debido rigor metodológico para sacar conclusiones sólidas, que permiten evitar por ahora, el principal daño a la salud, la mortalidad. Las publicaciones que se han incrementado y están disponibles para consulta masiva y socializar en particular las medidas preventivas, no han logrado unificar criterios y estandarizar medidas para mitigar el contagio y la mortalidad.

Los virus provocan complicaciones difíciles de tratar porque atacan a personas biológicamente vulnerables, con enfermedades crónicas y no se cuenta con tratamiento específico, solo terapia de sostén o en el mejor de los casos, fármacos paliativos.

Las revisiones de nuevos manejos, se basan en juicio clínico individual y con cautela se documentan los mejores resultados y cada hallazgo puede cambiar a medida que surjan nuevas evidencias. Algunas pautas se mencionan  continuación.

No contar con tratamiento especifico ni vacuna, obliga a fortalecer las medias preventivas conocidas. El lavado de manos sistemático, el uso adecuado de mascarilla, guardar distancia, manejo del estornudo en parte interna del codo en población general. El uso de equipo de protección integral, googles y guantes en personal de la salud para evitar el contagio, son medidas efectivas probadas y recomendadas.

En el terreno del manejo médico, medicamentos como la cloroquina o hidroxicloroquina, actúan como moduladores de la respuesta inmunológica de los glóbulos blancos y reducen el daño de la tormenta de mediadores químicos liberados para acabar con la invasión masiva de virus en el aparato respiratorio. Sin embargo, la evidencia no apoya la quimioprofilaxis con estos dos medicamentos. La respuesta es incierta y deben además considerarse los efectos secundarios potenciales, retinopatía, cardiomiopatía, alteraciones del electrocardiograma, reducción de los niveles de glucosa en sangre y supresión de la medula ósea.

Los antivirales disponibles Ritonavir, Lopinavir por mencionar algunos, y fármacos como la  colchicina, melatonina, no tienen una indicación precisa y no hay evidencia suficiente para considerarlos efectivos como tratamiento. El uso de analgésicos y antinflamatorios, se utilizan para mitigar los síntomas y deben utilizarse con cautela para evitar efectos secundarios, el acetaminofén parece ser la mejor opción hasta ahora.

Las vacunas están en proceso de síntesis y se han iniciado las primeras pruebas en seres humanos para verificar su efectividad y seguridad, los resultados se espera concluyan en algunos meses. Existen esfuerzos conjuntos y recursos globales para acelerar los procesos que permitan tener una vacuna lo antes posible. Lo deseable, disponible para todos.

Finamente es importante también documentar, aquellas acciones que deben evitarse, ejemplo los túneles o carpas sanitarias para prevenir la transmisión de COVID-19. No se recomiendan, deben ser retiradas. Para sanitizar, se utilizan sustancias como blanqueador (cloro) povidona (Iodo) y alcohol, en aplicación de rociado espacial sobre las personas. Estas sustancias pueden ser irritantes en mucosas, conjuntivas y piel. De acuerdo a los criterios y evidencia disponible, todos los productos son efectivos como antivirales, pero en superficies, no aplicados en seres humanos.

La mujer embarazada, es más susceptible de tener cuadros graves e incluso se considera de alto riesgo para desarrollar complicaciones pulmonares y neumonías graves. Por lo que deben mantenerse en control médico y aislamiento.

Las madres sospechosas o probadas de infección por COVID-19, pueden continuar amamantando a sus bebés. Aunque los estudios son limitados, no se ha detectado el virus en la leche materna. Se puede continuar la lactancia y debe valorarse el riesgo beneficio de protección y nutrición del recién nacido. Es importante que se tome la decisión en conjunto con los padres y en caso de aceptar la lactancia, deben tomarse medidas preventivas para evitar contacto de secreciones respiratorias de la madre con su bebe y fortalecer las medidas higiénicas, lavado de manos y uso de cubre bocas. Pequeños grupos de niños alimentados con seno materno en mujeres con COVID-19, resultaron negativos al virus.

La trasmisión comprobada, es persona a persona. La transmisión de la madre embarazada a su bebé, es incierta y la evidencia aun genera conflicto. No se excluye totalmente esta posibilidad y los casos documentos son aislados y deberá documentase de manera más sólida.

La evidencia actual, no apoya el uso de pruebas rápidas, para diagnóstico definitivo. La prueba de RT-PCR es la indicada para diagnóstico. Ya que detecta la presencia del virus de manera específica. Consiste en la transcripción inversa (o retro transcripción, RT), proceso en que el ARN del virus se traduce en ADN. Este paso es imprescindible para el segundo, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), que solo es posible con ADN. Unos cortos segmentos de este, llamados sondas, se unen con precisión a tramos concretos del genoma vírico, junto con una proteína llamada polimerasa, lo cual garantiza que solo se multiplique el genoma del virus, de modo exponencial. Cuando esto sucede, otro componente emite una señal luminosa y confirma el diagnóstico.

Finalmente se puede decir que nada está de más ni de menos en este mundo tecnificado e intensamente comunicado, solo es cuestión de ubicar cada cosa en su justo valor, sin burdas distorsiones. Nunca los seres humanos habían estado tan cerca unos de otros. Pero esto tiene un costo y se tiene que pagar con aprendizajes dolorosos como una pandemia en pleno siglo XXI. Es evidente que será superada, con su estela de secuelas, daños y tragedias. Pero también dejará aprendizajes y sobre todo, obliga a un reordenamiento en muchas esferas de valores y convivencia humana. Por lo pronto, quedémonos en casa y seamos solidarios, cuidando a alguien más.

  

“Nada de lo humano me es ajeno”

Terencio.