La OSSLP interpreta la Cuarta Sinfonía, de Beethoven, en concierto virtual en vivo

28
puntos de vista

 

A través del Facebook Live de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí el próximo domingo 9 de mayo a partir de las 12:00 h, se podrá escuchar la interpretación que realizará en el Teatro de la Paz en vivo a puerta cerrada la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí de la Cuarta Sinfonía en Si bemol Mayor, Op. 60, de Beethoven, como parte de la programación virtual #CulturaVivaEnCasa que se presenta durante la pandemia.

Situada entre la gran Sinfonía no. 3, “Heroica” (que rompió con los moldes del sinfonismo clásico no solo por su duración sino por el hasta entonces inhabitual dramatismo impreso en cada uno de sus cuatro movimientos además de haber estado inspirada por la figura de Napoleón Bonaparte, aunque luego quitara la dedicatoria) y la icónica Quinta Sinfonía (que ha pasado a la historia con el sobrenombre de “Sinfonía del Destino”), la Cuarta Sinfonía de Beethoven está rodeada además de grandes obras, como la Sonata “Appasionata” Op. 57, los tres Cuartetos Razumovsky, Op. 59, la ópera “Fidelio”, Op. 72, el Concierto para Piano no. 4, Op.58 y el Concierto para Violín, Op. 64, quizá sea esa la razón de que comentaristas de la música no hayan abundado en el aspecto técnico y extra musical que la envuelve y que la hace formar parte del “ideal sinfónico” del genio de Bonn. Si bien es cierto que esta Cuarta Sinfonía no incluye la catarsis psicológica ni las exigencias intelectuales titánicas de la “Heroica” y de la Quinta Sinfonía, esta obra es un puente de relajación entre ellas, pero por su franqueza y poder plasmado, la convierten en una partitura que hasta el músico Robert Schumann definió como “una doncella griega entre dos gigantes nórdicos”.

Escrita en el verano de 1806, época de gran felicidad para el compositor, pues se hospedaba en la residencia que la condesa Josephine von Brunswick y sus hermanos tenían en Martonvásár, Hungría. Cabe recalcar que Beethoven estaba motivado por el amor (no correspondido) hacia Josephine (a la que algunos historiadores la consideran su “Amada Inmortal”), y aunque está dedicada al conde Franz von Oppersdorf, el intenso amor hacia Josephine le permitió escribir esta Cuarta Sinfonía como un estudio sobre la serenidad “toda ella es la aceptación beethoveniana de la vida”, consideró el director de orquesta austriaco Josef Krips.

Aunque en apariencia, la Cuarta Sinfonía Op. 60 está muy cerca del espíritu de Haydn y Mozart, encontramos en esta uno de los Allegro más gozosos y vivaces que Beethoven compusiera a lo largo de su existencia.

La Sinfonía número 4 de Beethoven fue estrenada junto con la obertura Coriolano, Opus 62, en marzo de 1807, en un concierto privado que se efectuó en el palacio del príncipe Lobkowitz, en Viena, y no pocos críticos la consideran, desde el punto de vista formal, la más perfecta sinfonía de Beethoven.