Obesidad y sobrepeso en México, por Francisco Javier Posadas

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El principal problema de salud pública en estas dos primeras décadas del siglo XXI en México; es el sobrepeso y la obesidad, que generan diabetes y mortalidad por complicaciones a mediano y largo plazo. El proceso social que originó estos procesos mórbidos va más allá de solo una cuestión biológica.

El consumismo, la falta de políticas públicas y regulación que fomenten alimentos saludables, pero en particular la depredación comercial que antepone el interés económico por encima de la salud de la población, que se combina con un proceso educativo de auto cuidado deficiente y medios de comunicación sin regulación en la comercialización de productos no saludables, hoy tiene una población con sobrepeso y obesidad, con menores expectativas de vida y vida saludable. Se ha privilegiado el  sedentarismo y consumo de alimentos con alto nivel calórico.

El ataque frontal al problema debe ser intensivo, con diversas vertientes, con una visión a largo plazo y sentar bases sólidas que permitan tener una línea basal. Aplicar políticas públicas de probada evidencia y medir su impacto periódicamente con los ajustes necesarios. Un problema que inicio hace más de 5 décadas con el abandono de la lactancia materna, la explosión demográfica y el consumo humano de alimentos de baja calidad nutricional y alto contenido calórico, llevará un  periodo de tiempo prolongado para revertirlo y debe quedar claro en materia de políticas públicas.

Los resultados se observarán a mediano y largo plazo y deben tener como requisito la colaboración interinstitucional e intersectorial con políticas integrales. De lo contrario se convertirá en lo que han sido históricamente las intervenciones, simulaciones con fines políticos. Documentan y analizan el problema, se implementan programas pero no se rinden cuentas y no se miden impactos y  no se realizan los ajustes necesarios con la información obtenida y lo más grave, se gastan recursos sin impacto social. Y eso, también es corrupción.

En fecha reciente se legisló el etiquetado de los alimentos. Hay que ser muy claros que esta es una medida necesaria, pero insuficiente como medida “mágica” para reducir el sobrepeso. Es deseable que el nuevo gobierno, no tenga en mente un ataque frontal a las empresas productoras de alimentos, con fines políticos y venganzas económicas. Las empresas tienen su responsabilidad, por falta de una política  que contemple una conducta socialmente responsable, pero es evidente que la principal responsabilidad radica en la falta de regulación ante el daño social que se ha provocado durante décadas.

El objetivo esencial es modificar el escenario nacional en materia de salud, pero también trabajar en una nueva cultura con las empresas productoras de alimentos, para dar un  giro a la generación de alimentos saludables. Las empresas trabajan, generan empleos y requieren producir riqueza, pero debe haber una visión social compartida. La regulación, debe propiciar sin demerito de la generación legítima de recursos, un sólido compromiso social con la salud de las personas. Son posturas complementarias, e incluso el gobierno, puede incentivar a empresas que impulsen la comercialización de alimentos saludables.

Es evidente que las autoridades de salud responsables de la salud pública, han mostrado una obsesión por las etiquetas, sin contemplar una política integral para atacar por diversas vertientes el problema social, comercial y médico de la obesidad y sobrepeso. Una política integral debe ser basada en evidencias. Trabajar en la formación de las próximas generaciones para modificar hábitos y conductas arraigadas por muchos años, y eso puede llevar también varias décadas modificarlas colectivamente. En el nuevo gobierno que ha planteado un cambio profundo en la política pública, no se observa una visión integral, esperamos no sea la simulación histórica que tanto han cuestionado y se persigan empresas productivas por motivos ideológicos o políticos.

Algunas evidencias.

ENCUESTA NACIONAL DE SALUD Y NUTRICIÓN (ENSANUT 2012)

  • Total de 4 millones de personas refirieron haber sido diagnosticadas con diabetes.
  • La proporción de adultos con diagnóstico previo de diabetes es de 9.2%* (ENSANUT 2000 fue de 4.6%; ENSANUT 2006 fue de 7.3%).
  • El incremento, es evidente.
  • La cifra de diagnóstico aumenta después de los 50 años de edad.
  • Los estados con prevalencias más altas son: Distrito Federal, Nuevo León, Veracruz, Tamaulipas, Durango y San Luis Potosí.
  • Representa un gasto de 3,430 millones de dólares al año en su atención y complicaciones.
  • El incremento en actividad física, dieta adecuada y reducción de peso, disminuyen el riesgo de desarrollar diabetes entre 34% y 43%, efecto que puede durar de 10 a 20 años después de concluida la intervención.

 

ENCUESTA NACIONAL DE SALUD Y NUTRICIÓN (ENSANUT 2016).

 

  • Para adultos de 20 años y más la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad pasó de 71.2% en 2012 a 72.5% en 2016; este aumento de 1.3 puntos porcentuales no fue estadísticamente significativo.
  • Las prevalencias tanto de sobrepeso como de obesidad y de obesidad mórbida fueron más altas en el sexo femenino.
  • Aunque las prevalencias combinadas de sobrepeso y obesidad no son muy diferentes en zonas urbanas (72.9%) que en rurales, (71.6%), la prevalencia de sobrepeso fue 4.5 puntos porcentuales más alta en las zonas rurales, mientras que la prevalencia de obesidad fue 5.8 puntos porcentuales más alta en las zonas urbanas.
  • La prevalencia de obesidad abdominal fue de 76.6%, siendo mayor en mujeres que en hombres (87.7 vs. 65.4%) y en los grupos de 40 a 79 años comparados con el grupo de 20 a 29 años.
  • En relación con la actividad física, cerca de una quinta parte de los niños y niñas de entre 10 y 14 años de edad (17.2%) se categorizan como activos, realizando al menos 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa los 7 días de la semana.

 

El control del sobrepeso, obesidad y los trastornos metabólicos que generan, requerirá políticas públicas integrales y específicas. Y no es nada sencillo, no solo diseñarlas sino implementarlas, operarlas, consolidarlas y evaluar los resultados.

 

 

Aquí unas cuantas.

  • Fomento de consumo de agua natural.
  • Política  Pública para fomentar, iniciar y acreditar la lactancia materna en una sociedad poco permisiva para esta saludable y fisiológica práctica.
  • Alimentación para el infante en sus primeros 5 años de vida, que previene la obesidad y sobrepeso en la edad adulta.
  • Políticas para mejorar la alimentación en las escuelas, hogares y lugar de trabajo:

+Fomento del deporte.

+Actividad física en las escuelas.

+Actividad física en lugar de trabajo.

+Romper barreras para realizar actividad física

-Horas de televisión recomendada para niños y adolescentes.

-Consumo de alimentos chatarra.

-Consumo de sal.

-Consumo de porciones con grasas y calorías en exceso

-Consumo de bebidas azucaradas no lácteas, botanas y dulces.

+Consumo de vegetales.

+Consumo de frutas saludables.

+Romper obstáculos para alimentarse saludablemente.

+Etiquetas de calidad nutricional.

+Medición, análisis y publicación social de resultados.

-Consumo de tabaco.

-Consumo de alcohol.

+Control médico anual.

+Control de diabetes por hemoglobina glucosilada, prueba que mide el control.

+Política sólida para reducir el sobrepeso y obesidad ya existente en adultos.

+Mejorar el ingreso de la persona que trabaja.

+Mejorar estilos de vida.

+Mejores personas.

Es una lista limitada de algunos de los principales retos socioculturales y de atención que requieren mejora. Pensar que solo cambiando etiquetas a los productos, se reducirá el problema, es ingenuo. Hay un proceso sociocultural profundo, que requiere una intervención integral, múltiples vertientes y con involucramiento intersectorial, multidisciplinario y con un enfoque de emergencia nacional. Ya es la primera causa de muerte en México y cuesta demasiadas vidas, como para volver a implementar políticas chafas y creer que la inercia solucionará el problema. El país es otro, la sociedad vive, participa y requiere políticas y servicios de calidad, porque paga impuestos y tiene derechos. Eso es parte esencial de la democracia.

 

Retos muy complicados, pero evaluarán con enorme sensibilidad y en muy poco tiempo, de que son capaces las autoridades que tomaron el poder y que implementarán sus políticas públicas. El tiempo será el mejor juez. Porque como ya se ha dicho, el juicio de la historia, es implacable, y  no es lo  mismo ser borracho, que ser cantinero.