Enfermedad por Coronavirus, COVID-19: Nueva Pandemia en el Siglo, por Francisco J. Posadas

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“El virus más contagioso en el ser humano, es el miedo”.

 

“Ante la incertidumbre, la mejor postura, recomendada por la ciencia, es la prudencia”

 

“Las medidas higiénicas básicas, han incrementado la expectativa de vida de las personas, más que todos los avances sumados de la medicina”.

 

Cronología.

La experiencia adquirida en el brote de Influenza H1N1 en el año 2009, en la Ciudad de México y en  San Luis Potosí, nos hace revivir los acontecimientos de crisis sanitaria, cuando aparece una infección viral que no se conoce, no tiene vacuna, ni tratamiento, causa mortalidad y pone a prueba el sistema de salud y protección civil de todo un país. Escribimos en aquel momento, “las crisis nos desnudan” y ésta no es la excepción.

 

El 19 de noviembre de 2019, casi una década después, se reportó el primer caso de una infección por una nueva cepa de coronavirus en una ciudad de China, Wuhan. En poco tiempo, se observaron contagios masivos, defunciones y arribo de personas graves a los hospitales, con un cuadro respiratorio grave y en ocasiones, mortal. La ciudad se paralizó y anunció al mundo el brote de una cepa de coronavirus, hasta entonces, desconocido. Aquí, solo atenderemos las evidencias y dejaremos las especulaciones políticas, para los políticos.

 

La alerta local se propagó con rapidez y en pocas semanas, se convirtió en una emergencia nacional y en solo dos meses, se expandió a los 5 continentes. Una pandemia global, que bien podría ser descrita en un libro de texto.

 

El 16 de febrero del año 2020, la OMS, publica un documento donde alerta sobre las medidas que se deben tomar para contener la epidemia. Priorizando la detección oportuna de personas sintomáticas, sus contactos y fortalecer el distanciamiento social.

 

El 27 de febrero del año 2020,  la organización mundial de la salud y de turismo, en conjunto,  anuncian, que aún no es momento de restringir el turismo y comercio.

 

El 11 de marzo, el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró la presencia de una pandemia por coronavirus COVID-19. Los alarmantes niveles de propagación e inacción de algunos países, centraron el anuncio.

 

El virus, una variedad existente que infecta las vías respiratorias, tiene un aspecto de corona al observarlo al microscopio electrónico, de ahí se deriva su nombre. Simplemente, como todos los virus, mutó su estructura genética, al tener contacto con múltiples especies de animales y un contacto estrecho con seres humanos, en mercados donde se comercializan animales vivos, hacinados y muchos de ellos son reservorio o están infectados o infestados con cepas de virus, bacterias, hongos y parásitos. Se denomina la infección clínica como, enfermedad por coronavirus, en inglés “coronavirus disease” (COVID-19), en la Clasificación Internacional de Enfermedades y oficialmente el Comité Internacional de Taxonomía, ha pasado a denominar el virus como SARS-CoV-2.

 

El estilo de vida de comunidades con pobres medidas de higiene, propicia este tipo de reacciones biológicas y brotes epidémicos. Los usos y costumbres milenarias cobran factura en ciudades sobrepobladas y con pobres medidas sanitarias, en pleno siglo XXI. El virus desarrolló nuevas características que modifican su capacidad de invadir e infectar a las personas y en particular a aquellas que tienen un sistema inmunológico deprimido. Y continúan mutando con cada contagio y nuevo hospedero (persona infectada).

 

Este acontecimiento se define como una pandemia porque afecta a todos los continentes, y hay brotes en más de 100 países, aparecieron casos nuevos de una enfermedad infecciosa, que reúne la definición operacional. Persona de cualquier edad, con fiebre, tos y dificultad respiratoria.

 

La principal vía de contagio es la vía respiratoria, a través de fómites (residuos o partículas de secreciones humanas) en superficies y/o contacto humano directo. Las temperaturas frías facilitan el contagio y climas por arriba de 26 grados Celsius lo inhiben. El periodo de incubación, es decir desde que la persona entra en contacto con el virus hasta el inicio de síntomas, tiene una duración promedio de 2 a 14 días. Las personas enfermas deben distanciarse por lo menos 6 pies (1.8 metros) o más para evitar contacto con secreciones de personas enfermas al habar o toser. Por ser una cepa nueva y desconocida, no se cuenta con vacuna o fármacos para prevenirla o tratarla.

 

Recuento de daños.

Hasta el día 12 de marzo de 2020 al mediodía, la página del Centro Johns Hopkins de ciencias e ingeniería de sistemas en USA, reporta un total de 127,840 casos. 68,310 personas recuperadas y 4,718 defunciones.

 

Los países con mayor número de casos: China, foco inicial del brote, reporta 80,945 casos, con 3,179 defunciones; Italia 15,113 casos y 1,016 defunciones; Irán reporta 11,364 casos, y 514 defunciones. Casos especiales que deben analizarse son Corea del Sur, con 7,979 casos y 67 defunciones, reportó su primer caso el 20 de enero, el mismo día que USA, quien reporta 1,200 casos y 68 defunciones. Noruega reporta 800 casos y una defunción. México 12 casos y cero defunciones.

 

Las tasas de mortalidad son diferentes en cada país y los especialistas sugieren ser prudentes en la comparación de tasas, ya que esto depende de factores que no son comparables. Las tasas solo son descriptivas de lo que acontece en cada país.

 

La tasa de mortalidad más alta la tiene Italia con un promedio de 4-6.7%. China reporta una mortalidad global del 2-4%, con el mayor número de casos de todo el mundo. Y Corea del Sur reporta la mortalidad más baja, 0.6%. El promedio de mortalidad fuera de China es del 1%. Considerando que es solo analizando los casos confirmados, esto genera un sesgo que debe tenerse en cuenta.

 

La mortalidad se concentra en grupos etarios de 60-69 años, 70-79 y mayores de 80 años. Enfermedades crónicas, agravan el cuadro infeccioso. Una buena noticia, es que las personas menores de 9 años, no han registrado mortalidad o morbilidad grave.

 

El análisis más fino de los acontecimientos, permite observar lo que pasa en varias partes del mundo, antes de tener la crisis anunciada por las autoridades en México. El análisis de información es clave; la evaluación matemática de investigadores de la UNAM y epidemiólogos expertos que tenemos en el país, nos obliga a estar preparados y tomar medidas oportunas y eficaces en poco tiempo. El objetivo, contener el brote, reducir el número de contagios, estudiar contactos y limitar al máximo la morbimortalidad.

 

El peor escenario Italia.

Hasta ahora, el peor escenario, se observa en Europa y en particular el caso de Italia. Presenta el segundo mayor número de casos, solo superado por China.  La tasa más alta de mortalidad del mundo y su sistema de salud lo han descrito sus autoridades, “bajo presión”, en términos técnicos, colapsado por el número de casos graves.

 

Los especialistas en epidemiologia global, han publicado los motivos que se han documentado con evidencias. Hay factores que agravan la situación de Italia que registra una tasa de mortalidad de 6.7% hasta el día 12 de marzo del año 2020. Y en solo un día, en plena crisis sanitaria, se registraron 133 defunciones. Se argumenta como causa, el elevado número de personas mayores de 65 años. Italia tiene un promedio de edad de 45.7 años y 14 millones de personas mayores de 65 años, un 22% de la población (datos oficiales del país). Por análisis comparativo, USA tiene un promedio de edad de 38.3 años. China que tiene el mayor número de casos para analizar, documenta con evidencia que una persona mayor de 80 años, su riesgo de morir por coronavirus, es del 14.8%. Es decir, de cada 100 personas mayores de 80 años con infección por coronavirus, pueden morir, casi 15 personas.

 

La mortalidad se incrementa cuando hay enfermedades de fondo, primer lugar, personas con enfermedad cardiovascular; segundo, diabetes mellitus; tercero, enfermedades respiratorias; cuarto, hipertensión arterial.

 

Se ha documentado así mismo, que Italia estableció medidas tardías de contención, actuó reaccionando a la presencia de casos sintomáticos y graves, no se atendieron con oportunidad los contactos y su  número de pruebas realizadas fue y es muy reducido. Además de que su sistema de salud fue rebasado por los casos graves. A esto se sumó, su pirámide poblacional de personas de más de 65 años y particularmente vulnerables con más de 80 años.

 

Italia, está en cuarentena hasta el próximo 3 de abril. Y una vez concluida la crisis, deberá hacer un  recuento de daños, asimilar las lecciones aprendidas y ver hacia el futuro de un sistema de salud y de vigilancia epidemiológica que actúen de manera más efectiva.

 

Es probable que el patrón de la pirámide de población de Europa, que concentra mayor número de personas con 65 años y más, con enfermedades crónicas, sea más vulnerable a una crisis sanitaria con estas características. Evaluaciones más precisas, podrán generar evidencia que puedan confirmarlo y definir sistemas de salud con estándares específicos, para atender estas crisis, que considere la vulnerabilidad de sus habitantes.

 

El mejor escenario Corea del Sur.

Caso especial para analizar es el de Corea del Sur, el país reportó su primer caso confirmado el 20 de enero del año 2020. En un evento masivo de una orden religiosa, se inició el brote que ha generado un importante número de casos confirmados, casi 8 mil casos y 67 defunciones, con la tasa de mortalidad más baja del mundo, 0.6%.

 

Corea, estableció criterios para clasificar los casos graves, solo el 10% de las personas contagiadas. Y comprometió dos objetivos, limitar la mortalidad y realizar la mayor cantidad de pruebas para detectar contactos en el menor tiempo posible. Realizan un promedio de 10 mil pruebas por día y suman un total de 196 mil pruebas practicadas durante el brote. USA ha realizado en todo el brote, poco más de 4 mil pruebas. Reporta 1,200 casos y casi,  el mismo número de defunciones, 68. Su tasa se eleva, pero debe visualizarse el número de casos confirmados, como ya se explicó. Con esta evidencia, cada país establece las medidas que recomiendan sus expertos y organismos internacionales. México argumenta a través de la secretaria de salud, que es un país soberano y tomará sus propias decisiones.

 

Lecciones aprendidas hasta el momento.

Las personas mayores de 65 años y en especial mayores de 80 años, son particularmente vulnerables por la condición de su sistema inmunológico y la presencia de enfermedades concomitantes o comorbilidad, las hace susceptibles de casos graves y riesgo de mortalidad.

 

Las mujeres que cursan un embarazo, son susceptibles a presentar cuadros más graves y deben ser distanciadas de enfermos y posibles contactos, para evitar el contagio. En caso de comprobarse la infección por coronavirus, su manejo, idealmente, debe ser definido por infectólogo y obstetra, en particular en el último trimestre del embarazo.

 

Es importante comentar que las personas menores de 9 años, no han sido afectadas, en mayor medida. Es una buena noticia, pero los niños también pueden adquirir el virus y permanecer asintomáticos, pueden ser una fuente de contagio para personas mayores, lo que establece que en este periodo de contingencia, cuando se detecte transmisión comunitaria, el contacto cercano de niños con personas mayores de 65 años, debe ser restringido por cuestiones sanitarias, hasta contener la pandemia.

 

Las personas con cuadros graves deben atenderse en centros establecidos con anticipación, y contener con protocolo de medidas sanitarias, el contagio del personal de salud y buscar con oportunidad los contactos y realizar pruebas para confirmar o descartar el contagio. Esta medida, ha probado su eficacia en Corea del Sur. Debe contemplarse el presupuesto para la disponibilidad de pruebas de aplicación masiva en contactos asintomáticos. El beneficio es que ha demostrado reducir la mortalidad. Esto es debatible también, ya que diluye la tasa por un mayor número de personas tamizadas con la prueba. Lo que sí es un hecho, es que a mayor detección temprana y masiva, menor riesgo de contagio, ya que permite aislar a los enfermos confirmados en etapa temprana y reducir el índice de contagio. En China el índice de contagio se ubica en un 2.5. Es decir, cada paciente confirmado, infectó a 2.5 personas en promedio. El índice se puede reducir con medidas preventivas, las principales, asilamiento de infectados, estudio temprano de contactos y distanciamiento social.

 

La mortalidad general es aproximadamente del 1% en el análisis global. Con un rango del 0.6% a 6.7%.

Prevención.

Las medidas de contención, son esenciales. Información oficial periódica, clara y  a través de una sola vía, facilita la participación ciudadana y evita el pánico social. El virus más contagioso, es el miedo.

 

El distanciamiento social se recomienda una vez que exista transmisión comunitaria, en particular en zonas con densidad de población elevada y zonas de hacinamiento.

 

No existe vacuna, no hay fármacos específicos contra el virus y el tratamiento médico es con medidas generales, hidratación, reposo y manejo intensivo en casos graves, que incluye terapia y manejo invasivo de vías respiratorias. Desarrollar una vacuna, lleva en promedio, de 12 a 18 meses. Laboratorios especiales, se frotan las manos. La vacuna dejará seguramente, grandes dividendos en futuro inmediato. Así gira el mundo, hoy en día.

 

No es recomendable confiar en que las condiciones climáticas con temperaturas mayores de 26 grados Celsius, son suficientes para contener la transmisión. Es un factor que reduce el riesgo de contagio, pero deben ampliarse las medias sanitarias para garantizar un menor número de casos.

 

El lavado de manos, gel antibacteriano, cubre bocas, distanciamiento social y evitar hacinamiento de personas, son medidas que bien utilizadas, son efectivas y se suman a todo el resto de medidas sanitarias. Ninguna por si sola elimina el riesgo. La medida preventiva básica, es evitar el contacto de mucosas corporales con fómites que contengan el virus y el contacto directo con personas infectadas.

 

Las crisis nos desnudan, evidencian nuestra vulnerabilidad como sociedad y nos recuerda que los estilos de vida poco saludables, tienen un costo y cobran factura. Las personas de países orientales saludan con una reverencia, por higiene elemental. Deberíamos imitar esta saludable costumbre milenaria. Pero también tienen costumbres milenarias con pobre higiene, como es el comercio de animales vivos en hacinamiento. Es evidente que el contacto humano tiene sus momentos y sus requisitos para mantenernos saludables, y también sus riesgos. Un análisis que se debe realizar a la luz de los hechos y acontecimientos, después de cada crisis, para modificar la conducta y cultura colectiva.

 

Cada epidemia nos deja enseñanzas, que muchas de ellas son efímeras, hasta que se presenta un  nuevo ciclo, pero bien estaría asimilar de una vez por todas, que la higiene básica no solo nos mantiene sanos, sino que nos permite evolucionar hacia una especie menos vulnerable, ante los permanentes ataques biológicos de la naturaleza que como sabemos, son infinitos. ¡Adaptarnos pues!

 

Hay una nueva cepa de coronavirus que vive y vivirá entre nosotros. Este agente infeccioso, se suma a todo el abanico de virus que infectan al ser humano. El virus, ha provocado una pandemia y crisis mundial que aún no termina. Es evidente que se magnificó, debido a la comunicación masiva por todas las vías, entre los 5 continentes. Cada país, en el contexto doméstico, debe cooperar y analizar las consecuencias de coexistir en una aldea global, cada vez más próxima y más pequeña. Y considerar que cualquier acontecimiento por lejano que parezca, afectara, más tarde que temprano a todos.

 

Más que generar pánico, esta  pandemia, como todas las anteriores, debe verse como una oportunidad para evolucionar hacia mejores sociedades, mejores sistemas sanitarios y mejor cultura sobre la prevención. La crisis pasará, pero vendrán otras y cada una nos debe encontrar mejor preparados, si somos capaces de aprender y aplicar las enseñanzas que nos deja.

 

El sistema de salud en México, atendió el inicio de la pandemia de influenza H1N1. Esa crisis logró que se construyera un nuevo laboratorio para el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológico (INDRE), lo que mejoró su capacidad de respuesta. México debe utilizar la experiencia para mitigar los daños. Ahora se nos da la oportunidad de prepararnos con anticipación. Es deseable que atiendan las recomendaciones de países que ha entrado en crisis sanitaria, de organismos internacionales y aplicar las lecciones aprendidas, de no hacerlo, ya conocemos las consecuencias.

 

 “El aprendizaje, es cualquier cambio que haga un sistema, para adaptarse a su medio ambiente”.

Herbert Simon. Economista estadounidense.