Exposición “Cementerios de San Luis Potosí y retratos post mortem”

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La Secretaría de Cultura de San Luis Potosí invita a la inauguración de la exposición Cementerios de San Luis Potosí y retratos post mortem de miembros de familias potosinas fotografías de Verónica Saucedo Ibarra, el jueves 7 de noviembre a las 19:00 h, en la Casa de Cultura del Barrio de San Sebastián, entrada libre.

Previo a la inauguración Verónica Saucedo Ibarra platicará sobre los Cementerios desaparecidos de San Luis Potosí, y narrará la leyenda Ánima en pena”.

El ser humano lleva enterrando a sus muertos desde hace aproximadamente 100,000 años. La palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio porque, según la creencia cristiana, en el cementerio, los cuerpos dormían hasta el día de la resurrección.

El historiador Rafael Montejano y Aguiñaga sitúa el primer cementerio de esta ciudad de San Luis Potosí en el sitio donde se levantó la primera ermita, o sea, donde estuvo el primer asentamiento de los guachichiles que se habían dado de paz.

Dicho asentamiento se ubicaba en el área que hoy ocupa el edificio de la Universidad y la Plaza de los Fundadores. El historiador cuenta que durante las excavaciones que se realizaron para formar el estacionamiento subterráneo de esa plaza, se descubrió un cadáver a unos metros de los templos de la Compañía y Loreto, y especula sobre la posibilidad de que quizá fue uno de los guachichiles fundadores ahí inhumados.

 

Desde que llegaron los españoles al territorio de la actual ciudad de San Luis Potosí, iniciaron la costumbre católica enterrar a las personas avecindadas. Cada templo, conforme fueron construyéndose, tuvo su propio cementerio, ya fuera en el atrios o intramuros. El crecimiento de la población y otros acontecimientos hicieron necesarios los panteones municipales, los cuales fueron delimitando las autoridades. En la investigación de Verónica Saucedo se llevan contabilizados treinta cementerios desaparecidos y esta investigación continúa en proceso.

Verónica Saucedo Ibarra relata cómo se involucró en la búsqueda de datos sobre los Cementerios de San Luis Potosí: «Mi curiosidad por la investigación de los cementerios desaparecidos de San Luis, nació porque durante una caminata que daba cerca de las seis de la maña por el Parque Tangamanga 2 me llamo la atención el sonido de un bastón y al guiarme por él vi una viejecita que caminaba lentamente hacia un costado del parque, la seguí por temor a que se cayera por lo mojado del piso.

 

Esto me llevo a descubrir dos cosas, una antigua tumba igual a otra que está en la Colonia de Las Terceras, de otro panteón ya desaparecido, y que la tumba del parque Tangamanga 2 es del antiguo panteón que perteneció al barrio de Santiago Apóstol». «Mi curiosidad por los cementerios desaparecidos de San Luis, se acrecentó gracias a Ser Potosinos, un grupo de amigos apasionados por la historia de nuestro estado, que con sus investigaciones han aportado nuevos datos al tema».

 

En 1839 nació en París la fotografía post mortem, una manera de honrar y recordar a los fallecidos como si estuvieran dormidos. A finales del siglo XIX y principios del XX en Guanajuato, México, Romualdo García trabajó un fotógrafo especializado en post mortem, es decir, se dedicaba a capturar la muerte en su estudio fotográfico.

 

Retrataba niños, hombres, mujeres, ancianos difuntos, solos o acompañados de la familia o un familiar. Las personas llegaban arregladas al estudio con su muertito y el fotógrafo se encargaba de dirigir a los sujetos, los integraba en el escenario, agregaba muebles o accesorios, incluso se encargaba de completar el vestuario de sus clientes. También, abría los ojos del difunto y lo acomodaba de forma que aparentara estar aún con vida y reunido con sus seres queridos. Todo con naturalidad y algo de elegancia sin importar la clase social.